Vi a Jorge y
Cecilia, estaban borrachos y Cecilia manejaba tenia la blusa
desabrochada y se le veía el sostén y la barriga, Jorge ni siquiera estaba
vestido estaba desnudo envuelto en una cobija y con los pies apoyados en el
regazo de Cecilia y la espalda recostada de mi brazo y Cecilia corría y yo iba
pidiéndole a Dios que no nos estrelláramos, porque mientras más curvas había
mas corría ella.
Llegamos a un edificio y allí estaban Anama y mi mamá,
salimos a la calle y en la esquina había un arbolito de navidad sin decorar y
detrás del árbol un barranco profundo. En el fondo del barranco había muchos
escombros como de edificios que se habían caído y se los había tragado el
abismo.
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