10-10-14 Soñé que estaba parada con un ángel de oro a mi espalda estábamos mirando a una multitud de soldados de pie, ellos estaban un valle, mirando hacia el amanecer, los ángulos del valle eran 30º donde ellos estaban parados y 60º dónde salía el Sol, pero era un amanecer diferente, ya que en si el Sol no se distinguía pero la luz solar sí, el amanecer era de fuego, tenia nubes de colores negros, rojo, amarillo y naranja y detrás el amanecer con luz de fuego blanco y brillante. Los colores eran rojo, amarillo dorado, marrón, anaranjado, el ejercito era dorado al igual que el color de las personas que estaban paradas en el cielo, esos colores.
El ángel de oro me animó a que me acercara a la muchedumbre del ejercito (yo me acerque pero no me moví de donde estaba parada, así que no sé cómo explicar pero mi vista pudo ver todo lo que había en el valle de polvo oro pero no me moví de donde estaba parada).
Observe que el ejército estaba uniformado con ropa de guerra pero de los antiguos, y su cara era de oro y sus ojos de humanos, pero no respiraban, tenían puesta toda la armadura del Señor. El casco de la salvación, la coraza de justicia, el cinturón de la verdad, el calzado de la paz, el escudo de la fe y la espada de la palabra. Estaban bien armados. Pero aún no respiraban, sin embargo estaban con los ojos abiertos y eran gente hecha de oro.
Cuando me aleje a mi posición donde yo estaba originalmente me fije, los soldados de cara dorada estaban bañados en Sangre y la Sangre estaba Viva y se le metía e introducía en el cuerpo de cada soldado de oro, por los poros de la piel, por la nariz y por cada uno de los millones de poros del cuerpo, por el cuero cabelludo, la Sangre se movía y avanzaba cubriendo cada espacio del cuerpo y luego se introducía por los poros.
Entonces los
soldados empezaron a pestañear y a respirar y su rostro que era de oro sólido duro,
empezó a ser de oro pero de carne y piel, empezaron a moverse y empuñaron sus espadas.
Me desperté asustada y pensé en mi mente, ¡no entiendo que sueño tan raro es este!. Entonces mientras aún estaba aturdida y recién despertando en mi cama, una voz me dijo al oído Ezequiel 37. Veamos que dice:
Ezequiel 37 Reina-Valera 1960 El valle de los huesos secos
37 La mano de Jehová vino sobre mí, y me llevó en el Espíritu de Jehová, y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos.
2 Y me hizo pasar cerca de ellos por todo en derredor; y he aquí que eran muchísimos sobre la faz del campo, y por cierto secos en gran manera.
3 Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor Jehová, tú lo sabes.
4 Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová.
5 Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis.
6 Y pondré tendones sobre vosotros, y haré subir sobre vosotros carne, y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis; y sabréis que yo soy Jehová.
7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y hubo un ruido mientras yo profetizaba, y he aquí un temblor; y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.
8 Y miré, y he aquí tendones sobre ellos, y la carne subió, y la piel cubrió por encima de ellos; pero no había en ellos espíritu.
9 Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.
10 Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo.
11 Me dijo luego: Hijo de hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí, ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos.
12 Por tanto, profetiza, y diles: Así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestras sepulturas, y os traeré a la tierra de Israel.
13 Y sabréis que yo soy Jehová, cuando abra vuestros sepulcros, y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.
14 Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová.
Hoy 27-08-2021
En este día el Señor ha traído a mi mente este viejo
sueño que tuve el año 2014, y me ha hablado por medio de la hermana Magie de
Cano, En este día he aquí que cumplo con mí deber y te digo: Iglesia
levántate, vive, lucha, vence, triunfa, ya que;
1.- Por medio del Espíritu Santo la Sangre de
Cristo ha traído nueva vida y nuevas fuerzas a tu existencia.
2.- Iglesia Has sido rejuvenecida como las
águilas sal. 103:5
3.- Se te ha dado Todo poder para hacer las
riquezas Deu. 8:18,
4.- Se te ha dado Todo poder para de hollar
serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Luc. 10:19
5.- Se te ha prometido y se cumplirá que ninguna
arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante
contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová, y su
salvación de mí vendrá, dijo Jehová. Is. 54:17
6.- Se te ha dado espíritu de poder, de amor y de
dominio propio 2 Tim. 1:7
7.- En tu mano ha sido entregado el poder para
realizar señales y prodigios, en el poder del Espíritu de Dios. A fin de que
prediques en toda su plenitud el evangelio de Cristo. Ro. 15:19
He aquí se te ha dado está tarea: Is. 54: 2 Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. 3 Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tú descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas.
Iglesia crece multiplícate, toma territorios, se osada, esfuérzate, se valiente, lucha, se intrépida, se veloz, se astuta, utiliza la estrategia dada por el Novio, enseña, consolida, bautiza, extiende el evangelio, suelta la palabra, que tu Hacedor y Esposo, te lleva de la mano en esta batalla para conquista. La victoria esta delante de nosotros, Adoremos a nuestro Dios de Victoria y tomemos el territorio que ya nos ha sido entregado.
2 Crónicas 20: 14 De pronto, el espíritu de Dios le dio este mensaje a Jahaziel, 15-17 quien dijo:
«¡Rey Josafat, y todos los
que viven en Judá y en Jerusalén, escuchen bien esto! Dios dice que él peleará contra ese ejército tan numeroso, así que no
se alarmen ni tengan miedo.
»El día de mañana, ellos subirán por la cuesta de Sis;
ustedes salgan a encontrarlos donde termina el río que está frente al desierto
de Jeruel. Pero no los ataquen; más bien quédense quietos allí, y sean testigos de cómo Dios peleará contra
ellos».
18 Entonces Josafat se puso de rodillas, hasta tocar el suelo con la
frente, y todos los
que estaban con él también se
arrodillaron ante Dios y lo adoraron. 19 Mientras tanto, los
descendientes de Quehat y de Coré, de la tribu de Leví, se pusieron de pie, alzaron su voz y empezaron a cantar
alabanzas a Dios.
20 Al día siguiente, se levantaron muy temprano y
se prepararon para ir hacia el desierto de Tecoa. Cuando iban saliendo de
Jerusalén, Josafat se puso de pie y les dijo: «Escúchenme con atención, todos
los que viven en Jerusalén y en Judá: Confíen en nuestro Dios, y en sus profetas; si lo
hacen, todo saldrá bien; ¡nada nos sucederá!»
21 Luego Josafat se puso de acuerdo con el
pueblo, y eligió a varios cantores para que marcharan al frente del ejército, y
fueran cantando y alabando a Dios con el himno que dice: «Den gracias a Dios, porque
él nunca deja de amarnos». Los cantores marcharon, vestidos con sus trajes
especiales, 22-23 y en cuanto empezaron a cantar, Dios confundió a los enemigos
de Judá. Fue tal la confusión, que los amonitas y los moabitas atacaron a los
de Seír, hasta que acabaron con todos. Luego, los amonitas y los moabitas se
pelearon entre ellos, y acabaron matándose unos a otros. Así fue como cayeron
derrotados.
24-25 Cuando el ejército de Judá llegó hasta el
punto desde el cual se ve el desierto, sólo vieron un montón de cadáveres
regados por todos lados. ¡No quedó nadie con vida!
Entonces Josafat y su ejército fueron a
apoderarse de las pertenencias de sus enemigos. Encontraron gran cantidad de
alimentos, ropa y utensilios valiosos; era tanto lo que había, que pasaron tres
días recogiéndolo todo, y ni aun así pudieron llevárselo.
26 Al cuarto día se reunieron en un valle para
bendecir a Dios. Por eso, hasta el día en que se escribió esta historia, a ese
lugar se le conoce como «Valle de Bendición»
Bienvenidos sean hermanos al Valle de la
Bendición, su trabajo es: ponerse de rodillas, alabar a Dios, levitas
levántense adoren en espíritu y verdad, confiar en El, darle gracias y
recoger lo recibido! El enemigo ha sido puesto por estrado de nuestros pies
Gracias a Nuestro Dios Todopoderoso y al Cordero.
Amén.
Hermana María Teresa Sojo
No hay comentarios:
Publicar un comentario